¿Existió Realmente El DERECHO DE PERNADA?¿ O era VIOLACIÓN a secas ?

By 6 septiembre, 2016 Edad Media No Comments
pernada
loading...

Hace un par de semanas, cuando en un principio decidí escribir sobre este tema y me disponía a ponerle título, me di cuenta que hasta ese momento había estado pensando en el llamado Jus primae noctis (derecho a la primera noche), que es como se conoce en latín a la práctica tratada en este artículo, y no en su traducción en español, que era como pensaba llamarle. Sin embargo, todos los documentos que había consultado estaban en inglés o en francés, y no me había empapado en lo que Derecho de Pernada significa en nuestro rico idioma. Por ello, tuve que cambiar por completo mi idea y rehacer el texto. Para responder entonces a la pregunta del título, he decidido partir el tema en dos secciones, la primera sobre primae noctis, y la segunda sobre el derecho de pernada, dos aspectos muy diferentes cuando se analizan en sendas lenguas.

Escarbando en la historia antigua encontramos instancias en las que se mencionan actitudes similares. En la Épica de Gilgamesh, el protagonista Enkidu, se sorprende y disgusta ante la práctica del Rey Gilgamesh de aplicar primae noctis en las ceremonias de bodas. Herodoto menciona que el rey de los adirmáquidas reúne a todas las doncellas que están para casarse ante sí para que él pueda elegir alguna “si le agrada”. Y no podemos olvidar la costumbre del viejo Zeus y otros de sus hermanos dioses a los que les encanta disfrazarse de mil maneras para embaucar a las humanas y darle de esta manera los héroes. No obstante, y aunque estamos hablando de mitología, no me cabe duda que los que la escribieron no se sacaron las historias de la manga, y es que, cuando el río corre, agua lleva. Analicemos entonces lo que nos dice la historia.

le_mariage_de_figaro

¿Un derecho legal en el Medievo?

Muchos recordamos de la épica Braveheart, la escena en la que el representante del rey se presenta de improviso en una boda tribal para reclamar su derecho a primae nocta, el presunto privilegio del que gozaban los señores feudales de pasar la primera noche con una recién casada. Para evitar un altercado que pueda costarle la vida a su recién adquirido marido, la víctima se entrega al amo en sacrificio. Es un momento que a cualquiera le produce repulsión, ver cómo el hombre poderoso abusa de sus siervos, y más en una ocasión tan especial como lo es la noche de bodas, con todo lo que conlleva. Personalmente me dieron ganas de darle una paliza al tipo, y a todos los que alguna vez habían hecho uso del supuesto derecho hasta que recordé que se trataba de una película. Siempre supe que hay hombres que aprovechan su posición para forzar a las mujeres, una triste tradición que no ha desaparecido, pero jamás pensé que en alguna época la práctica estuviese institucionalizada, y menos protegida por el derecho, y en aquel entonces no se me ocurrió comprobar tal supuesto.

Pues bien, resulta que tal “derecho” jurídico nunca existió en la Edad Media o, al menos, nunca se ha encontrado ningún documento, ningún decreto, ningún informe, ninguna queja, ningún juicio, ninguna víctima que lo corrobore, lo cual lo circunscribe a los límites de lo mítico. Sin embargo, algunos me recordaréis que Beaumarchais lo menciona en Las Bodas de Fígaro, cuando el Conde quiere aprovecharse de Rosine antes de su luna de miel con el protagonista. Asimismo, Voltaire condena la práctica en su Dictionnaire Philosophique, como si aceptara su existencia, pero repito, aparte de estas y otras menciones extemporáneas, no hay evidencia alguna de queprimae noctis hubiese sido un privilegio legal. Ahora bien, esto no quiere decir que algunos mastuerzos no se hayan aprovechado de su posición para obtener los favores de alguna mujer bajo su dominio, pero en todos estos casos, sería simplemente un claro abuso de autoridad, y un crimen.

"Le Droit du Seigneur", de Jules Arsene.

“Derecho de pernada”

Todo cambia cuando traducimos el término original del latín al castellano. El término Derecho de Pernada se refiere no ya a una prebenda legal, sino a una práctica histórica de abuso sexual sobre la servidumbre, una realidad que, por mucha ignominia que pueda causarnos, pervive en el mundo actual, y no se circunscribe exclusivamente al poderoso hacendado o cacique, sino al ejecutivo, político o incluso sacerdote que, sirviéndose de su autoridad, amenaza a la doncella que en un primer instante se niegue a ceder. En todos estos casos, no estaríamos hablando de un derecho, sino de un hecho social, repugnante, pero real, que tiene más que ver con la patética creencia de que las mujeres no están ahí más que para disfrutarlas y de que una posición de poder otorga al delincuente en cuestión, la autoridad sobre sus subordinados para tratarlos como le plazca. Por otra parte, existen también casos en los que las relaciones puedan ser consentidas, como podría ser la de un ejecutivo con su secretaria, pero entonces tendríamos que analizarlas una por una, pues sin duda podemos encontrar instancias en las que se cierne sobre la mujer en cuestión cierto poder invisible, pero también las hay en los que ellas voluntariamente aceptan la relación de manera consciente y, en muchos casos, con la intención de obtener sus propios privilegios.

Abuso

Para concluir, creo que el mito de Jus primae noctis ha quedado desbancado, al menos en lo que se refiere a la Edad Media, pero creo también que si utilizamos el término Derecho de Pernada las cosas cambian, pues esta es una lacra que pervive en varias culturas. Y añado, más que un asunto sexual, se trata de una demostración de poder, de la práctica de algunos perversos caracteres parcos en inteligencia, autoestima y humanidad que necesitan sentirse superiores. El único consuelo que me queda es que al menos en buena parte de occidente este mal hábito es perseguido por las autoridades. La cara oscura de la moneda, es que no siempre es castigado como merece.

Fuente: http://historsex.blogspot.com.es/

loading...

Leave a Reply

Powered by themekiller.com anime4online.com animextoon.com apk4phone.com tengag.com moviekillers.com